Da mucho que pensar la incapacidad para distribuir la ayuda humanitaria durante casi una semana en Haití. AL final han tenido que venir los “imperialistas” -que son los únicos que parecen tener las ideas claras en momentos de crisis- arreglar la situación y a aguantar que a Sarkozy le entre un ataque de celos y los ponga a parir por enviar a los marines.
Lo raro es que los rusos, aprovechando la jugada ahora que está la atención mundial centrada en haití, no hayan lanzado ninguna ofensiva salvaje contra chechenos, georgianos o cualquier otra nacionalidad que se les ponga por delante. Recuerden la que prepararon en Georgia en 2008 aprovechando las elecciones en Estados Unidos.
Pero a lo que iba: la mala distribución de la ayuda en Haití me resulta muy sorprendente. Se supone que en Naciones Unidas y en la Unión Europea hay gente cobrando un buen sueldo por pensar en cómo actuar ante estas catástrofes. Quizá habría que prescindir de ellos, a la vista de su demostrada incapacidad. Cambiémoslos por algún general de los marines, o incluso por mi hamster. Peor no nos iría.
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